amazon

Del dolor a la plenitud. Cómo mi terapia se convirtió en mi pasión

Del dolor a la plenitud. Cómo mi terapia se convirtió en mi pasión



El post de hoy es un poco más casual. Quiero compartir con ustedes algunas experiencias de mi vida que han sido muy enriquecedoras para mi. Espero les guste y les sirva!


El comienzo

Todo comenzó hace unos años, cuando estudiaba la carrera de medicina. Había elegido estudiar medicina al terminar la escuela por consejo de mis padres, a pesar de que lo que yo quería era estudiar arte. Ellos pensaban que medicina era una carrera más prometedora y me convencieron de estudiar eso y no arte.

En la carrera de medicina me iba muy bien, tenía buenas calificaciones y me resultaba fácil. Al llegar al cuarto año de la carrera, cumplí la mayoría de edad y decidí irme de la casa de mis padres, a vivir con mi actual esposo (en ese momento solo éramos novios). Claro que para mis padres fue devastador (los que conocen la cultura de mi país Argentina entenderán que aquí la mayoría de los padres prefieren que los hijos primero terminen sus estudios, tengan un trabajo "estable" o se casen antes de emanciparse), pero para mi fue liberador. Pude por fin dejar de tener tanta presión de mis padres para poder hacer lo que mi corazón me dictaba. Pronto decidí que medicina no era mi camino y dejé la carrera. Pasé mucho tiempo buscando trabajo pero no lo conseguí, así que decidí trabajar por mi cuenta. Hice muchas cosas, como vender en un anexo del negocio de mi esposo (era una ferretería y corralón de materiales), vender por internet y dar clases de inglés como había hecho durante mi adolescencia. Pero nada de eso era lo que yo realmente quería hacer. En ese momento no podía ver con claridad qué era lo que quería hacer de verdad en cuanto a mi trabajo. Sin embargo poco a poco iba descubriendo que me gustaba trabajar de forma independiente y cada vez con más frecuencia me invadía la sensación de que quería hacerlo en algo que me llene de verdad, algo que pudiese hacer toda mi vida sin cansarme y que además de dinero me aportara mucha satisfacción personal.

Así pasó el tiempo, probé muchas cosas pero aunque algunas de ellas las podía realizar muy bien y sin problemas, no llenaban ese vacío que tenía.

Paralelamente había comenzado una búsqueda espiritual incursionando en distintas enseñanzas espirituales. Mi compromiso con estas enseñanzas fue muy alto, y hoy en día lo sigue siendo. Por lo que a lo largo del tiempo he recolectado muchos aprendizajes y experiencias de tipo espirituales que me han acompañado en este camino de autodescubrimiento.

Una vida nueva

Pocos años después mi esposo y yo nos casamos, y al año siguiente nació nuestra primera hija. Mi vida cambió radicalmente a partir de entonces. Con su nacimiento decidí dejar de trabajar para poder cuidarla exclusivamente. Fue una elección de la cual no me arrepiento en absoluto porque, además de darle algo muy valioso a mi hija que es mi tiempo y atención exclusiva y ayudarla con eso a crecer más sana, yo aprendí muchísimo de la maternidad. La maternidad nos da experiencias que nos hacen comprender no sólo cómo funciona la relación madre/hijo sino que también a esas enseñanzas las podemos trasladar a distintos ámbitos y relaciones de nuestra vida. A través de la maternidad/paternidad tenemos la oportunidad de conocernos a nosotros mismos en muchos aspectos, y darnos cuenta de muchos errores que nos han estado obstaculizando la vida sin que nos demos cuenta. Es lo que me pasó a mi. Aprendí muchos de esos errores que estaba cometiendo en mi experiencia maternal. 

Pasaron dos años y nació mi segunda hija. También decidí no trabajar y cuidarla a ella exclusivamente y a su hermana mayor. 

Con mi segunda hija los aprendizajes fueron más profundos. Los hubo nuevos, y otros que ya había comenzado a descubrir profundizaron mucho. Cada hijo es distinto y nos enseñan cosas distintas, pero también con cada uno comprobamos y reafirmamos cosas que ya habíamos aprendido en experiencias maternales anteriores, tanto de nosotros mismos, como de los demás y de la vida en general.

La pandemia y el autodescubrimiento

En el 2020 las cosas volvieron a cambiar para mí. La experiencia de la cuarentena y la profunda crisis económica que golpeó a mi país con la pandemia me han hecho cambiar mi forma de ver ciertas cosas. 

A fines del 2019 tuve una pequeña crisis interna que viví en silencio. Si bien la maternidad exclusiva fue una elección para mi, es agotadora y muy estresante en ocasiones, por lo que la necesidad de tener una actividad que nos distraiga es fundamental para poder mantener el equilibrio emocional. Gracias a esa crisis comencé a visualizar con mayor claridad dónde estaba mi camino.

Desde adolescente siempre soñé con que cuando fuera adulta quería ser artista y vivir de eso. Asistía a clases de arte y pasaba muchas horas creando. Durante mi crisis emocional del 2019 recordé cuánto amaba el arte y que por alguna razón se me olvidó, y por supuesto eso fue definitivo para lo que vino después.

En enero del 2020 comencé a asistir a un taller de pintura libre. Para mi retomar esa actividad que tanto me había gustado y llenado siempre era tan solo una terapia para despejarme y ordenar un poco mis sentimientos. Pero rápidamente comencé a sentir que eso era lo que quería hacer por el resto de mi vida y no iba a dejarlo escapar esta vez. Por lo que al mes siguiente, en febrero del 2020, me inscribí en un profesorado de pintura y dibujo.

En marzo del 2020 comenzó la eterna cuarentena en mi país, por lo que las clases del profesorado se transformaron en clases virtuales. Si bien la modalidad virtual tiene sus ventajas, ya no me servía como un espacio exclusivo para mí. Porque a pesar de que la clase podía realizarla tranquila, la hacía en casa y con toda mi familia presente.

A pesar de las dificultades de la pandemia no perdía el entusiasmo por pintar y un buen día se me ocurrió vender mis cuadros por internet. Al principio tenía miedo y pensaba que no lo iba a lograr pero en muy poco tiempo conseguí mis primeros clientes y desde julio del 2020 no he parado ni un solo mes de vender cuadros. 

Luego de un año de cursar el profesorado decidí dejarlo porque descubrí que no necesitaba ningún título para vender mis cuadros y que, además, me gusta más la modalidad autodidacta de aprendizaje. Siento que de esa forma tengo más libertad.

A pesar de haberme re-encontrado con mi pasión por el arte y haberla convertido en mi trabajo, y que eso me había dado una felicidad y estabilidad emocional crecientes en mi vida, necesitaba algo más para sanar otras heridas que todavía quedaban en mi interior. Fue entonces que decidí intentar la escritura terapéutica porque siempre me ha gustado escribir. Busqué tutoriales en internet y comencé con algunos ejercicios de escritura terapéutica todos los días.

Al cabo de un mes me di cuenta de que escribir era la actividad perfecta para mi: me apasiona, me sana y me ayuda a aclarar mis pensamientos y sentimientos. Por lo que se sumó al arte para constituir otro trabajo freelance que me llena de satisfacción. 

Y así fue cómo del dolor me transformó. El dolor me ha guiado hacia lo que amo. 

El dolor no es algo malo. El dolor nos advierte que algo no está bien, que podríamos estar mejor y nos impulsa a descubrir qué es y cambiarlo. Gracias al dolor podemos alcanzar la plenitud y cosas maravillosas en nuestra vida.

Si algo aprendí en este camino es a escuchar al dolor y hacerme responsable de él. Cuando estamos confundidos, tristes y no encontramos nuestro camino, debemos escuchar ese dolor y esforzarnos por buscar los caminos que nos propone para sanar. 


Amigos, espero que esta historia de mi vida les haya servido. Aquellos que se encuentren confundidos o tristes deseo de corazón encuentren su camino. Y para todos quiero decirles que se puede vivir de tu pasión y ser realmente feliz. Olvídense de las "reglas" de la sociedad respecto a lo que debemos o no debemos hacer con nuestras vidas. Hagan lo que su corazón les dicte, siempre dentro de los límites del respeto hacia los demás, hacia el medio ambiente y la vida en general, y así nunca se equivocarán.

Si tienes una historia similar o estás pasando en este momento algo parecido, cuéntame en comentarios. Entre todos podemos enriquecernos y ayudarnos.

Uso cookies para darte un mejor servicio.
Mi sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Acepto Leer más